Acuerdo con el FMI

El Universo – Pablo Lucio Paredes

Lo esencial. Ecuador necesita importante financiamiento en 2019 (más aún en 2020). Como estamos muy endeudados, sobre todo en pésimas condiciones (tasas altas y plazos cortos), los posibles financistas dudan sobre si prestarnos más (“¿podrá el Ecuador pagar lo que nos debe… y peor si le prestamos más?”). Requieren confiar en que el sendero económico permitirá esos pagos. Esa confianza solo se genera de dos maneras: la generamos nosotros solos o alguien nos apoya. Lo primero es ideal, pero muy dudoso. Lo segundo es realista y ahí entra el FMI, aporta recursos en mejores condiciones y hace un seguimiento a un plan económico acordado. Es lógico, y claro, aunque hay un interrogante, ¿a qué nos obliga ese plan?

… Pero antes, una pregunta más importante: ¿qué deberíamos obligarnos a hacer nosotros mismos? Uno, el Gobierno: es demasiado grande, costoso, de bajísima o nula productividad (negativa cuando resta, al impedir la acción de otros), debe achicarse, pero hacer bien lo importante: apoyar las oportunidades básicas de los que menos tienen, seguridad, justicia. Dos, mejorar competitividad: bajar tarifas eléctricas (generamos 80% con hidroeléctricas más baratas… ¡supuestamente!), mejorar el anticipo de impuesto a la renta, eliminar impuestos costosos e inútiles, etc. Tres, mercado laboral: tema polémico porque algunos siempre piensan que el empresario intenta abusar del trabajador (ciertamente los hay y se les debe sancionar), cuando el empresario normal solo intenta mejorar y para eso tener buenos empleados que le duren, debemos flexibilizar horas de trabajo (ejemplo, en actividades agrícolas los horarios deben extenderse toda la semana en función de los ciclos naturales), permitir contratos diversos (ejemplo, por horas cuando hay oportunidades), bajar costos de despido cuando hay salida de empleados, tener contratos especiales para los jóvenes en cuyo ingreso no solo debe calcularse el salario, sino el proceso de aprendizaje (por eso se justifican salarios juveniles más bajos).

Ejemplo laboral sencillo: en los parqueaderos deberíamos tener empleados entregando tiques a la entrada y salida, pero con las dificultades y costos laborales, ahora más bien se compran equipos que los reemplazan. ¿Gana algo con eso el país? Nada, porque en este aspecto una máquina no hace nada mejor que una persona. ¿Pierde? Obvio, muchos empleos sencillos pero importantes. Por eso es esencial esa reforma.

¿Y qué hay en el plan con el FMI? Sabemos que hay un paquete financiero interesante y está muy bien, pero nada más concreto, pero sin duda será estricto (porque debe ser estricto con o sin el Fondo), debe incluir un ajuste fiscal sobre todo vía reducción del gasto público y no aumento de impuestos (más bien eliminar algunos como ISD), luchar contra la corrupción, y ojalá la reforma laboral.

El acuerdo es positivo. Como alguien me decía: “Es mejor estar con el Fondo que solos” y además estos recursos seguros nos permitirán avanzar con sobresaltos menores (si no estaríamos buscando desesperadamente recursos financieros, con riesgo de caernos). Lo hecho durante diez años fue tan malo que ahora debemos prepararnos para un plan muy estricto, no nos engañemos.

(… Solo un detalle, dejemos de lado esas expresiones grandilocuentes: es histórico, hemos logrado algo único, etcétera).

Fuente: El Universo