Kim Jong Un busca el milagro económico en Corea del Norte

La Vanguardia:

En una nación de leyendas, donde los líderes venían al mundo entre arco iris espontáneos, Kim Jong Un busca su propio milagro terrenal. Aislada y con un hilo vital que conecta con China, la economía de Corea del Norte maniobra para avanzar pese a las sanciones internacionales.

La resistencia, inesperada, le ha servido para consolidar sus recientes avances. Pero el ritmo de mejora es lento e irregular, por lo que se mantiene a años luz de estándares globales y de sus vecinos del sur.

Kim Jong, se ha propuesto reducir esa brecha desde que tomó las riendas del país en 2011, redirigiendo las prioridades desde lo militar –la política ‘Songun’ que firmaba su padre Kim Jong Il– a lo económico –la idea ‘Byungjin’, y que lleva el desarrollo nuclear de la mano–.

 

 

Durante el liderazgo de Kim Jong Il la política y economía se centraba en el desarrollo militar
Durante el liderazgo de Kim Jong Il la política y economía se centraba en el desarrollo militar (Carl Court / Getty)

Pese al viraje, en estos años aún no se aprecian cambios en la estructura económica, que sigue muy apoyada en el aparato estatal y el sector primario. De hecho, el PIB se contrajo un 3,5% en 2017, última cifra disponible del Banco de Corea del Sur. El discurso oficial, aun así, destaca que el presupuesto va al alza. A falta de datos fiables, “no podemos decir con seguridad si se está contrayendo o expandiendo”, expone Henri Féron, del Centro para Estudios Legales Coreanos de la Universidad de Columbia.

Lo único cierto es que la última ronda de sanciones han lastrado las aspiraciones de modernizarse e internacionalizarse. Llueve sobre mojado: “El sistema productivo es poco eficiente y el energético está caduco”, dice al respecto Josep Manel Brañas, profesor emérito de la UAB experto en Corea. Incluso se cortaron líneas clave con sus vecinos. “Desde 2016 casi no ha habido comercio con Corea del Sur”, apunta el banco central.

Todo esto ha dejado a China como único socio. “El país sin duda querría escapar de la dependencia china, pero las sanciones lo previenen. La diversificación es casi imposible hasta que no haya un alivio”, analiza Féron.

 

 

Panorama

A pesar de las limitaciones, se van dando avances en la economía

Con todo, entre limitaciones, se van dando mejoras. Hay tres grandes factores que lo explican. De entrada, se coincide en que las sanciones no han tenido todo el impacto deseado. “Están condicionando mucho menos de lo esperado. La situación va a mejor y la tendencia es positiva”, cree Mario Esteban, investigador principal de Asia del Real Instituto Elcano. Es un juego de equilibrios: aunque las ayudas y el comercio externo decaigan, se compensa porque la economía a nivel interno tiene una línea ascendente.

Otra de las claves en este crecimiento ha sido dar libertad de acción a ciertos actores, lo que ha generado pequeños mercados que operan al margen del control estatal. Pese a no ser a gran escala, “son cambios muy importantes, con efectos impredecibles porque tienen su propia dinámica”, sostiene Brañas. Un aperturismo muy limitado, pero que hace de palanca para el sector informal. Así, hoy hay más coches en las carreteras y más productos en las tiendas, apuntan los expertos e base a diferencias que ven entre visitas hechas estos años.

Vista aérea de Pyongyang, capital de Corea del Norte: la ciudad muestra un fuerte contraste con la situación que se vive en el interior
Vista aérea de Pyongyang, capital de Corea del Norte: la ciudad muestra un fuerte contraste con la situación que se vive en el interior (Josephferris76 / Getty Images)

 

 

El último factor de cambio es, de nuevo, China. Pese a las sanciones siempre ha estado ahí para comprarle lo poco que exporta y venderle lo que necesita. La balanza comercial particular es tan desigual que lleva a muchos a pensar directamente en una subvención –vía comercio- desde Pekín.

¿Por qué? “El régimen chino nunca ha querido el colapso económico por la incertidumbre de lo que pudiera pasar… Cuando alguien está desesperado las reacciones son imprevisibles”, plantea Rafael Bueno, director de Política de Casa Asia, sobre todo con un ataque militar al sur en mente. Al Imperio del Centro no le conviene inestabilidad en la zona que pueda dar más poder a Corea del Sur o Japón.

Fuente: La Vanguardia