Los yachaks en defensa de sus conocimientos ancestrales

La Hora:

En la asociación existen 25 personas kichwas quienes heredaron de sus antepasados estos conocimientos.

En la parroquia de San Juan de Ilumán, en Otavalo (Imbabura), existe la Asociación de Yachaks, conformada por 25 miembros. Su trabajo es avalado por el área de medicina intercultural del Ministerio de Salud. Su símbolo distintivo que los identifica como un verdadero ‘yachak’ (sabio) es un collar con dije de un sol sobre un fondo celeste elaborado con mullos.

Su actividad gira en torno a la vertiente de aguas medicinales ubicada a pocos metros del desvió al ramal que lleva al cantón Cotacachi desde el tramo Otavalo-Ibarra de la Panamericana. Esta vertiente es el eje de la energía espiritual para las ceremonias ancestrales de diversos tipos, especialmente de los rituales que se realizan en las celebraciones de los cuatro Raymis del calendario andino.

El aprendizaje para ser ‘yachak’ es un largo camino que se inicia con la conciencia del tener el don de curar. El aprendiz tiene como maestros a los indígenas sabios del lugar, algunos de ellos, abuelos de los aprendices. De estas personas sabias aprenden las propiedades y los significados que tienen cada una de las plantas y animales. Los ‘yachaks’ no tienen una vestimenta típica, pero generalmente utilizan pantalón y camisa blancos en señal de purificación con la naturaleza.
EL DATO
El diagnostico o consulta con un ‘yachak’ tiene un costo de 5 dólares y el tratamiento cuesta desde 30 dólares, dependiendo del mal que padezca.
Rafael Carrascal, presidente de la asociación, asegura que cada uno de los ‘yachaks’ tiene su propio consultorio, donde se recibe a los clientes que llegan con diferentes dolencias. “Sin embargo, actualmente se ha visto personas que no pertenecen a nuestra asociación y se dedican a esta actividad, sin tener los conocimientos esenciales que un ‘yachak’ verdadero debe tener. Esto nos perjudica porque nos hacen quedar mal con la gente que viene y confía en nuestros saberes”, afirma Carrascal.

El presidente de la asociación menciona que es importante defender la labor que hace el ‘yachak’ calificado, porque no cualquiera puede ejercer esta actividad. “Nosotros hemos aprendido estos conocimientos de nuestros abuelos y padres, que nos dejaron este legado y van pasando de generación en generación.

Como recomendación para la gente que busca la atención de un verdadero ‘yachak’, es que debe fijarse si tiene rotulo, porque este es uno de los requisitos que exige la asociación”, comenta el dirigente.

RITUALIDAD. Con el licor y el cigarrillo pueden librar a sus pacientes de diversos males que los aquejan.

Prácticas tradicionales
Entre los rituales más comunes está la limpia con el cuy, la misma que sirve para hacer un diagnóstico general del paciente. Se cree que todas las enfermedades que el cuy demuestre serán las mismas que afectan al paciente. Ante ello, el ‘yachak’ sabrá qué proceso seguir para curar al afectado.

Por otro lado, la pasada de vela se la hace conjuntamente con el cuy, ya que en la flama el sabio mira cuál es la enfermedad y qué medicamento o práctica ancestral debe utilizar para la cura.

Además, curan el tradicional espanto; consiste básicamente en atraer al espíritu desaparecido del paciente que puede estar vagando por cualquier lado.

Los elementos que utilizan para los rituales son: velas, cuyes, plantas tradicionales del lugar como chilca, ortiga y pétalos de claveles rojos y blancos, pomadas elaboradas por los curadores y licor, entre lo más usados.

Fuente: La Hora