El otro ‘Tokio 2020’ al que anhelan llegar nuestros deportistas

El Universo: 

Glenda Morejón (19 años) logró la semana pasada en el Gran Premio de Marcha en La Coruña (España) la marca para estar en los próximos Juegos Olímpicos, pero su meta ahora es llegar a otro ‘Tokio 2020’: Así se denomina al primero de siete escalafones del plan estatal de Alto Rendimiento de la Secretaría del Deporte.

Por ahora, según la información pública del programa de apoyo estatal a los deportistas, con corte a junio, solo hay cinco en la cima de esta clasificación: las pesistas Neisi Dajomes y Alexandra Escobar, la nadadora Samantha Arévalo y los atletas Poleth Mendes y Damián Carcelén, quienes reciben un incentivo mensual de siete remuneraciones básicas unificadas (RBU), es decir, $ 2.758.

Debajo de ‘Tokio 2020’ los restantes seis niveles en orden descendente son: élite (otorga 6 RBU), alto nivel (5 RBU), avanzado (3 RBU), desarrollo (2 RBU), reserva (1,5 RBU) y talento (1 RBU).

Glenda, que acaba de asegurar su nombre para los Juegos Olímpicos en la capital de Japón, está en el penúltimo escalafón y recibe $ 591. Ella espera más. “Estoy muy agradecida por el​ ​apoyo brindado​ (por el Estado) desde el 2017​, pero después de haber ganado esta prueba (GP de La Coruña) espero ser recategorizada”, dijo en referencia al Plan de Alto Rendimiento.

“Sentía la necesidad de ganar para ser recategorizada, para tener una mejor preparación y ayudar a mi mami”, agregó Morejón, entre lágrimas, el lunes pasado cuando llegó a su natal Ibarra.

Es que la marchista que en 2017, compitiendo con zapatos con huecos, se coronó campeona del Mundial Juvenil de Nairobi, dos años después y con más logros a cuestas apenas ha sido promovida un nivel más arriba por parte de la Secretaría del Deporte, que tiene más empleados en su nómina (413 según su distributivo de personal a mayo de este año) que deportistas en su programa de Alto Rendimiento (215).

Según un boletín de la entidad, “un total de 348 deportistas conforman el Plan de Alto Rendimiento”, pero allí están contando a 133 atletas que no reciben un estipendio mensual, que no están en ninguna de las siete categorías, sino en un plan llamado ‘apoyo a eventos’.

De acuerdo con la Secretaría, que la semana pasada promovió a Richard Carapaz del nivel avanzado al élite, un día después de que ganó el Giro de Italia, la recategorización no se hace de forma discrecional, sino con base en los resultados obtenidos, la proyección de los deportistas, el nivel de las competencias y de los rivales a los que se enfrentan.

Todo esto se evalúa en el Comité Ejecutivo de Alto Rendimiento, el cual lo conforman metodólogos de la Secretaría del Deporte, del Comité Olímpico Ecuatoriano y representantes de las federaciones nacionales por deporte.

La última reunión del Comité fue el pasado lunes y “entre las novedades más importantes fue la recategorización de siete deportistas como los ciclistas Jefferson Cepeda, Romina Miranda, Richard Carapaz (paso de avanzado a élite); las luchadoras Lissete Antes, Mayerly Caicedo; el judoca Steven Morocho y la atleta Luiba Zaldívar (atletismo). Y se incluyó a 28 deportistas”, comunicó la Secretaría.

Pero no todos están conformes con estas evaluaciones. El nadador azuayo Iván Enderica rechazó que haya sido evaluado el año pasado por su actuación en los Juegos Suramericanos de Cochabamba, Bolivia, donde se retiró de la competencia –por primera vez en toda su carrera– porque sintió fatiga en sus brazos al utilizar el traje de neopreno, el cual fue exigido por la organización.

“En una competencia no se puede valorar todo el esfuerzo que hemos venido realizando ni tampoco la trayectoria de años”, dijo entonces al diario El Mercurio, de Cuenca.

“Hay deportistas que no están contentos con las becas, sin embargo, tenemos que respetar esas decisiones”.

Enderica agregó que los deportistas élites requieren de mucho presupuesto para viajar, prepararse y competir. “No solamente es entrenar y participar, sino también buscar el apoyo profesional de un médico, psicólogo, nutricionista, fisioterapista”. Por eso casi todos buscan sponsor de la empresa privada o gobiernos seccionales, pero muy pocos tienen respuesta favorable.

Otros deportistas también esperan más ayudas. Es el caso del exponente de BMX Freestyle, Jonathan Camacho, quien contó a este Diario que ha solicitado a la Federación de Ciclismo que le asignen presupuesto para estar presente en competencias C1, que son las que le sirven para sumar puntos en la clasificación para los Juegos de Tokio-2020.

El nacido en Villamil Playas, que abril pasado firmó por la marca estadounidense Monster Energy, dice que necesita cerca de 3000 puntos para clasificarse en representación de Ecuador a los Juegos Olímpicos.

Además, pide que le ayuden a tramitar visas de largo plazo en Estados Unidos, Europa y Reino Unido para cuando le corresponda viajar a esos destinos por entrenamientos y competiciones.

Camacho se encuentra actualmente en Estocolmo, Suecia, recuperándose de una dolencia en la rodilla izquierda, lo cual, no obstante, no le impide entrenar y probar su ritmo.

Comenta que su deseo era llegar a un campeonato en Austria, el 14 y 15 de este mes. Para el 19  viajar a Costa Rica para competir el día 22, pero asegura que todavía no le compran el pasaje. “La Federación me dice que hay presupuesto para ciertas competencias”.

Fuente: El Universo