Jueces al pizarrón

El Comercio – Alfredo Negrete: 

La Constitución y los referentes jurídicos del derecho comparado, establecen un singular organismo que en el orden ecuatoriano se denomina Consejo de la Judicatura. Sus atribuciones en evaluación, están en el numeral 3 del artículo 181 de la magna norma: “Dirigir los procesos de selección de jueces y demás servidores de la Función Judicial, así como, su evaluación, ascensos y sanción…” Este organismo, no electo en sufragio, altera la división tripartita de las funciones del Estado pues la decisión final no es directa, sino que proviene de un mecanismo de naturaleza teatral como son los “concursos de méritos y oposición”.

En términos comparativos se concluye que los titulares de la función judicial del Ecuador y sus derivados nacen y funcionan en un orden paralelo al electivo popular. El actual Consejo de la Judicatura ha optado, para realizar la evaluación a los más altos magistrados de la administración de justicia del Ecuador, crear una comisión integrada por conocidos profesionales del derecho; no para un tema jurídico, sino para evaluar a los supremos magistrados de la función judicial.

Se desconoce si ha existido de parte de los profesionales escogidos un juramento de suspender sus actividades profesionales mientras dure el encargo y no examinar a los actuales magistrados, si han dirimido casos en los que estaban patrocinando a las partes. Adicionalmente, existe un principio universal respecto a las sentencias definitivas, en virtud del cual son inviolables por injustas que fueren, extendiéndose como inmunidad a los magistrados que las dictaron.

Existen históricamente casos excepcionales como los procesos de Núremberg, hasta los jueces que se ampararon la aplicación de las leyes de “obediencia debida y punto final “de las dictaduras del cono sur; además, sin necesidades de estas comisiones de pretores como en la antigua Roma, existen las instituciones de la amnistía y del indulto. Es difícil encontrar algún recodo en el régimen que no esté encargado a una comisión; con el peligro, de que esta haya procreado otra u otras comisiones. Un fenómeno que la biología detecta en la reproducción de varios organismos y la zoología en los conejos. Se examina si puede haber parecido estructural de origen entre la fractura punitiva del actual Consejo de la Judicatura y la nominativa que todavía existe en el Consejo de Participación Ciudadana.

Esperemos que los resultados según lo establece el artículo 172 de la Constitución solo se refiera a situaciones administrativas: retardo, negligencia, denegación de justicia o quebrantamiento de la ley; además, de existir afectación de los derechos humanos, existe el recurso de la Corte Constitucional y la CIDH. En caso contrario, regresaríamos al Santo Tribunal de la Inquisición: una vez culminada la indagación, entregar a los investigados a la fuerza pública para el sádico procedimiento final. ¿Sacaremos con esta comisión la mano de la justicia, o la enterraremos hasta el codo?

Fuente: El Comercio