Trump intensifica la irritación china al enviar a un alto cargo a Taiwán

La Vanguardia:

Una vez más, sobre todo en el caso de Donald Trump, se cumple eso de “depende cómo sopla el viento cambian hasta los sentimientos”, que dice la canción. En especial si ese viento es electoral.

En febrero y marzo, cuando el coronavirus ya campaba por Estados Unidos, a Trump no le faltaron buenas palabras para elogiar a su “amigo” Xi Jinping por su lucha contra el patógeno y por “su transparencia”. Así lo dijo.

Alex Azar, secretario de Sanidad, será el dirigente de EE.UU. de más alto rango que visite la isla desde 1979

Eran esos momentos en que Trump aplicaba su pensamiento mágico y pregonaba que los pocos enfermos que había en el país se curarían rápido o que el virus desaparecía de la noche al día.

“Nuestra actitud con China ha variado mucho desde que el virus chino nos golpeó. Deberían haberlo parado allá”, proclamó este martes en la Casa Blanca mientras el contagio sigue creciendo.

Trump, consciente de que por ahora pierde la reelección frente al demócrata Joe Biden, se quita culpa en la gestión sanitaria y convierte en arma electoral la animadversión que hacia el gigante asiático demuestran sus compatriotas en las encuestas.

A falta de 90 días para los comicios del 3 de noviembre, el Gobierno Trump ha anunciado que el secretario del Departamento de Sanidad, Alex Azar, viajará a la isla de Taiwán, en la visita de más alto rango de un dirigente estadounidense desde 1979.

Esta visita todavía tensará más la relación entre los dos países, ya críticas por la guerra comercial abierta por Trump, pero que el virus ha forzado aún más.

El objetivo de Azar consistirá en evaluar la situación de la pandemia y “celebrar los valores compartidos” de las dos democracias, según un comunicado.

La difusión de esta previsión, aún sin fecha, incitó el aviso de Pekín de que EE.UU. “no envíe señales erróneas a los secesionistas taiwaneses”. Tras advertir que esto puede afectar a la estabilidad de la región, China repitió que Taiwán es parte de su territorio y, por tanto, que lo anexionará por la fuerza si es preciso.

El Ministerio de Exteriores chino expresó este miércoles su firme oposición a una interacción entre Washington y Taipéi. Azar se reunirá con la presidenta Tsai Ing Wen. “Taiwán ha sido un modelo de transparencia y cooperación en la salud global”, dijo.

Las autoridades de Taipéi han expresado su preocupación de que China pueda intentar acelerar sus planes para controlar la isla después de imponer la ley de Seguridad Nacional en Hong Kong, que utiliza para reprimir a los defensores de la democracia.

La Administración estadounidense está protagonizando una escalada verbal contra China al tiempo que mantiene que, si Biden sale elegido, el demócrata será muy débil frente a Xi y cederá a sus peticiones.

El contexto de esta visita se produce en el momento en que las relaciones entre las dos grandes potencias se hallan en uno de los puntos más bajos. A rebufo de la confrontación pública que ha provocado el coronavirus, razón por la que Trump insiste en pasar factura a Pekín, las hostilidades se registran en varios frentes, como el comercial, los derechos humanos por la represión china en Hong Kong o el tecnológico.

En este aspecto, al asunto Huawei se ha sumado el intento del presidente de prohibir la red social TikTok, de propiedad china, a la que acusa de servir de plataforma de espionaje y desinformación en Estados Unidos. Trump ha frenado por ahora esa amenaza y ha autorizado que Microsoft o cualquier otra empresa puje por hacerse con la rama americana (incluye Canadá, Australia y Nueva Zelanda). China ha mostrado su indignación con la maniobra de la Casa Blanca.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/internacional/20200806/482687541722/donald-trump-taiwan-alex-azar.html