La Fiscalía brasileña vuelve a la carga contra Lula

La Vanguardia:

La Fiscalía de Brasil vuelve a la carga contra Lula da Silva con una nueva denuncia, justo cuando el expresidente empezaba a levantar cabeza política cuestionando la gestión del ultraderechista Jair Bolsonaro. El exsindicalista suma una acusación por lavado de dinero a través de su fundación, el Instituto Lula, que ya estaba bajo sospecha.

El equipo especial de fiscales del caso Petrobras afirma que la constructora Odebrecht pagó al Instituto Lula 640.000 euros entre diciembre del 2013 y marzo del 2014, que corresponderían a comisiones ilegales cobradas por el expresidente. El ministerio público denunció también por blanqueo de capitales al exministro de Hacienda Antonio Palocci –que ahora es arrepentido– y al presidente del instituto, Paulo Okamoto.

El exsindicalista es acusado de lavado de dinero justo cuando está intensificando sus ataques a Bolsonaro

Los investigadores aseguraron en un comunicado que los sobornos fueron aportados por la multinacional haciéndolos pasar como “donación filantrópica”, aunque en realidad respondían al mismo esquema de pago de comisiones ilegales que ya se recogen en los otros procesos contra el expresidente. Lula habría actuado como intermediario entre Odebrecht y Petrobas para la concesión de contratos a la constructora, principal empresa beneficiaria del saqueo a la petrolera estatal. Los fiscales aseguran que el dinero fue aportado al instituto en cuatro transferencias de un millón de pesos (160.000 euros).

El abogado de Lula, Cristiano Martins, rechazó la acusación y descalificó a la Fiscalía al entender que la nueva denuncia es una reiteración de antiguas sospechas. La enmarcó en el lawfare contra el expresidente, refiriéndose con ese término a la persecución política organizada desde el poder judicial. “El exceso de acusaciones frívolas y la repetición de acusaciones son tácticas de lawfare con el objetivo de mantener al enemigo en una red de imputaciones, con el objeto de restarle tiempo y dañar su reputación”, afirmó Martins.

Lula, de 74 años, goza de libertad desde noviembre tras pasar 19 meses encarcelado, después de que el Tribunal Supremo considerara que no debe estar en la cárcel mientras no agote todos los recursos a sus dos condenas por corrupción. La primera sentencia, por la que debe cumplir 8 años y diez meses de prisión, está pendiente de la apelación ante el Supremo, mientras que la segunda condena, a 17 años y un mes, aún va por la tercera instancia.

En los últimos meses, Lula ha intensificado su presencia pública con declaraciones y entrevistas para criticar a Bolsonaro por su deficiente gestión de la pandemia, que ya ha dejado 4,3 millones de contagios y 132.000 muertos en Brasil. “Estamos entregados a un Gobierno que no da valor a la vida y banaliza la muerte”, ha dicho Lula, que ha reclamado que Bolsonaro sea sometido por el Parlamento a un impeachment .

La acusación de la Fiscalía tiene lugar un año después de que una investigación periodística desacreditara a los investigadores del caso Petrobras. La publicación de conversaciones entre los fiscales y el entonces juez del caso, Sérgio Moro, evidenció la parcialidad judicial y la animadversión contra Lula. Moro, cuya actuación ya ha sido cuestionada por el Supremo, fue luego nombrado ministro de Justicia y Seguridad por Bolsonaro pero en abril dimitió tras enfrentarse a él y acusarle de interferir en las investigaciones policiales contra su familia.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/internacional/20200916/483510574533/la-fiscalia-brasilena-vuelve-a-la-carga-contra-lula.html