Francia moviliza a 7.000 soldados tras el cruel atentado en una iglesia de Niza

La Vanguardia:

La pesadilla continúa. Hace apenas dos semanas, un maestro era decapitado a la salida de su escuela, cerca de París. Ayer, tres personas –dos mujeres y un hombre– sucumbieron a las cuchilladas de otro fanático islamista que irrumpió en la basílica neogótica de Notre Dame, en el centro de Niza. Dos objetivos bien escogidos para golpear Francia: la escuela, templo laico por excelencia de la República, y la iglesia católica, la raíz cristiana milenaria del país.

El nuevo ataque se produjo alrededor de las 9 de la mañana, poco después de la apertura de la basílica. El terrorista se lanzó primero contra una mujer septuagenaria que estaba rezando. La degolló e intentó seccionarle por completo la cabeza, según indicó el fiscal nacional antiterrorista, Jean-François Ricard. El sacristán, un laico casado y padre de dos hijos, también fue degollado. La tercera víctima, una mujer de unos cuarenta años, logró escapar, muy malherida, hacia un bar cercano. Los equipos de socorro no pudieron salvarle la vida. Antes de morir desangrada, tuvo aún fuerzas para lanzar un mensaje conmovedor: “Decid a mis hijos que los quiero”.

Varios agentes de la policía municipal acudieron de inmediato y redujeron a tiros al terrorista, que resultó gravemente herido. Mientras lo atendían, antes de ser llevado a un hospital, gritó varias veces “Alá es grande”, muestra inequívoca del móvil yihadista del atentado.

Según las primeras informaciones, el fiscal indicó que el agresor es un tunecino de 21 años, inmigrante en situación irregular, que llegó el 20 de septiembre a la isla italiana de Lampedusa. Se desconoce cuándo se habría desplazado a Francia. Niza no queda lejos de la frontera italiana.

La noticia del atentado se conoció mientras el primer ministro, Jean Castex, explicaba ante la Asamblea Nacional los detalles del confinamiento anunciado el miércoles por el presidente Macron. Todos los diputados se pusieron en pie para guardar un minuto de silencio en homenaje a las víctimas. A continuación se desplazó al Ministerio del Interior para participar en la reunión de la célula de crisis, donde también estuvo presente el jefe de Estado.

La primera medida de respuesta fue elevar la alerta antiterrorista y aumentar, de 3.000 a 7.000 efectivos, el despliegue de soldados –la operación Centinela– que patrullan las principales ciudades del país y protegen edificios estratégicos. Estos militares deberán ayudar a la vigilancia de lugares de culto y cementerios –ante la festividad de Todos los Santos– y también de centros escolares, que reabrirán el lunes después de dos semanas de vacaciones.

Inmigrante irregular

El autor del ataque es un tunecino llegado a través de Lampedusa el septiembre pasado

Macron viajó poco después a Niza junto al ministro del Interior, Gérald Darmanin, y al de Justicia, Éric Dupont-Moretti, y habló largo rato con las autoridades locales y con la policía. “Muy claramente, es Francia la que es atacada”, dijo. El presidente expresó “el apoyo de la entera nación a los católicos de Francia”. Según no hay otra alternativa que “la firmeza y la unidad” para combatir la amenaza islamista. Insistió mucho en que solo existe una comunidad nacional francesa, con la clara intención de no agudizar la división por motivos de fe, una deriva que sería muy peligrosa. Macron aludió al ataque sufrido por un guardia de seguridad del consulado francés de Yida, en Arabia Saudí. El vigilante sufrió heridas leves y el agresor fue detenido.

Niza fue escenario de un atentado yihadista muy grave el 14 de julio del 2016, día de la Bastilla, la fiesta nacional. Un camión arrolló a la multitud en el paseo de los Ingleses. El atropello masivo se saldó con 86 muertos y más de 400 heridos. Unos días después, el 26 de julio, en otro atentado, un cura anciano que estaba oficiando la eucaristía fue degollado en una iglesia de Saint-Étienne-du Rouvray, en Normandía.

El alcalde de la ciudad mediterránea, Christian Estrosi, fue muy duro en su análisis de la situación y habló repetidamente de “islamofascismo”, el nuevo concepto que se abre camino en Francia para calificar al movimiento musulmán radical y violento. Estrosi también usó la expresión “quinta columna”, en referencia a los terroristas que viven en Francia y a menudo tienen la nacionalidad, lo que no habría sido el caso en este último atentado. Como medida preventiva, Estrosi ordenó el cierre de todos los lugares de culto. Advirtió que venían jornadas difíciles, con la entrada en vigor del confinamiento y la reapertura de las escuelas.

La líder ultraderechista Marine Le Pen reaccionó con prontitud y aprovechó para reprochar a Macron y al Gobierno su excesiva laxitud ante el islamismo radical, lo que lleva a Francia a la indefensión. La presidenta del Reagrupamiento Nacional (RN, ex Frente Nacional) tuvo duras palabras hacia las autoridades de Ankara y consideró inconcebible que este país siga siendo candidato a incorporarse a la Unión Europea.

Hubo un alud de condenas internacionales al atentado de Niza. Enviaron condolencias, entre otros, los líderes de Gran Bretaña, Alemania, Estados Unidos y Rusia. También lo hizo la Santa Sede. Los mensajes de solidaridad incluyeron países musulmanes, entre ellos Turquía. Ankara lo hizo a través de dos portavoces, del Ministerio de Asuntos Exteriores y de la presidencia de la República. La condena turca era un paso obligado para no exacerbar todavía más la tensión con París a propósito de las caricaturas de Mahoma –cuya publicación fue defendida por Macron en el marco de la libertad de expresión– y de los reiterados insultos proferidos por el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, contra su homólogo francés.

El presidente del Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM), Mohammed Moussaoui, pidió que se anulen las celebraciones con motivo de la fiesta de Mawlid (aniversario del nacimiento del Mahoma) “como señal de duelo y solidaridad con nuestros compatriotas víctimas de este acto abyecto”. Su llamamiento, sin embargo, no obtuvo unanimidad. El influyente gran imán de Burdeos, Tareq Oubron, quien condenó en términos duros e inequívocos el ataque de Niza, se negó a seguir el consejo de Moussaoui con el argumento de que todas las comunidades musulmanas son independientes.

Soldados en la calle

El dispositivo militar antiterrorista pasa de 3.000 a 7.000 soldados

Para poner un poco de serenidad pese a la conmoción nacional y para reconstruir los puentes con los países islámicos, el ministro francés de Asuntos Exteriores, Jean-Yves Le Drian, envió “un mensaje de paz al mundo musulmán”. Lo hizo desde la tribuna del Parlamento. Le Drian, uno de los miembros más veteranos del Gabinete, recordó que Francia es “un país de tolerancia y no de menosprecio o rechazo”.

Muy beligerante se manifestó el ex primer ministro de Malasia Mahathir Mohamad, quien señaló que los musulmanes tienen derecho a “matar a millones de franceses por las masacres del pasado”. Twitter acabó retirando el mensaje.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/internacional/20201030/4974037868/degollados-en-la-basilica.html