El delirio narcisista

La Vanguardia- MÀRIUS CAROL:

El filósofo francés Charles Pépin nos recuerda en Las virtudes del fracaso que la palabra humildad viene del latín humilitas , de­rivada de humus , que significa tierra . Equivocarse es a menudo una manera de “volver a bajar a la tierra”, dejar de creerse un ser superior y curarse de la fantasía de omnipotencia que nos lleva a menudo a estrellarnos. La lección de humildad que nos ofrece el fracaso, o simplemente el error, es la ocasión de medir nuestros límites y de regresar del delirio narcisista que a veces nos ciega.

Fernando Simón acaba de equivocarse al hacer un chiste desafortunado en el canal Facebook Live, donde le entrevistaron los escaladores Iker y Eneko Pou. El tropiezo vino cuando le replicaron que no habían entendido si le gustaban más las enfermedades infecciosas o las enfermeras infecciosas. Simón, en lugar de enviarles al cuerno, intentó seguir la broma y respondió que no les preguntaba a las enfermeras si eran infecciosas o no, eso se veía unos días después. Fue un comentario sexista y desafortunado, lo que ha provocado un linchamiento comprensible en los tiempos que nos toca vivir en este país, donde nadie ha sido nunca desconsiderado, ni ha contado un chiste machista jamás. Así se entiende que el Consejo General de Enfermería y el grupo popular le hayan denunciado y pidan su cabeza. La derecha le tiene ­ganas a Simón, a pesar de que quien le puso al frente del Centro de Coordinación de Alertas Sanitarias fue el gobierno de Mariano Rajoy. Lo que no se entiende es cómo este reconocido epidemiólogo no se protege más, no rehúye la sobreexposición y no mide sus palabras al milímetro. No están los tiempos para coñas.

Bastante indignado anda el personal como para que Fernando Simón le dé argumentos

Bastante indignado anda el personal para darle más argumentos. Simón ha hecho un buen trabajo con sus apariciones continuas durante la epidemia. Ha sido como el hombre del tiempo pandémico. Su popularidad hizo que se imprimieran camisetas, se pintaran grafitis y se hicieran memes en las redes a mayor gloria del personaje. Padeció el calvario de la Covid-19 en su organismo, pero a los pocos días volvió a las pantallas lívido y ojeroso. Tiene un currículum espectacular, pero le criticaron que no tuviera el MIR; cogió unos días de vacaciones en verano para hacer surf con Jesús Calleja y se lo echaron en cara. En este país de cínicos hemos leído las críticas de quienes se han saltado los confinamientos a la torera. Simón debería saber que España necesita que hasta las buenas noticias se den con cara de estreñido.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/opinion/20201104/49216862189/el-delirio-narcisista.html