Los ‘terrucos’ irrumpen en Perú

La Vanguardia

Una matanza de la narcoguerrilla heredera de Sendero Luminoso impacta en las encuestas ante los comicios del próximo domingo

A una semana de las elecciones presidenciales en Perú, el fantasma de Sendero Luminoso se ha adueñado de la campaña. Si los autores de la matanza perpetrada el 23 de mayo en una zona selvática pretendían influir en los comicios, lo consiguieron, pero habrá que esperar al próximo domingo para saber a cuál de los dos candidatos populistas ha beneficiado, si a la derechista Keiko Fujimori o al ultraizquierdista Pedro Castillo, que esta madrugada han celebrado en Arequipa su último debate.

Cuando se produjo la masacre en que fueron acribilladas 16 personas –incluidos dos niños–, Fujimori ya llevaba semanas recuperando posiciones en las encuestas, que al inicio de la carrera por la segunda vuelta arrojaban una amplia ventaja para Castillo. Tras el atentado, la diferencia entre ambos se hizo muy estrecha, apenas un punto (50,5% frente a 49,5%) a favor del izquierdista, mientras que antes de la matanza era superior a seis (53,2% frente a 46,8%), según Datum.

El atentado tuvo lugar en San Miguel del Ene, localidad de la Selva Central, cuando un grupo armado disparó indiscriminadamente en un bar al aire libre de un barrio prostibulario. Los atacantes robaron las pertenencias de las víctimas y quemaron varios cadáveres, junto a los que dejaron panfletos del Militarizado Partido Comunista del Perú (MPCP) llamando a votar en blanco y a no hacerlo por Fujimori.

“¡Quien vota a favor de Keiko Fujimori es traidor, es asesino del Vraem, es asesino del Perú!”, se lee en las octavillas. “¡Pueblo peruano: boicot a las elecciones burguesas, porque no es tu camino: no ir a votar. Votar en blanco. Votar en nulo o viciado!”, dicen los volantes.

Vraem es el acrónimo con que se denomina al Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro, una de las zonas más pobres de Perú y donde se concentra la producción de hoja de coca. Tras la detención en 1992 de su líder, Abimael Guzmán, la guerrilla maoísta Sendero Luminoso dejó de existir al año siguiente por los acuerdos de paz firmados por sus dirigentes –que cumplen cadena perpetua– con el presidente Alberto Fujimori (1990-2000). Desde entonces, supuestos excombatientes han pretendido erigirse en herederos de la organización, usando el nombre y asentándose en el Vraem. Sin embargo, los expertos coinciden en que Sendero Luminoso ya no existe.

Los autores de las 16 muertes pidieron 
no votar a Fujimori, lo que ha levantado todas las suspicacias

Actualmente, la supuesta guerrilla está dirigida por Víctor Quispe, que no responde a Guzmán. Aunque enarbola consignas políticas, parece que solo quiere controlar los cultivos de coca, por lo que son frecuentes los enfrentamientos con policías y militares en el Vraem, y también las acciones para atemorizar a la población rural, donde Castillo tiene su principal caudal de votos. La justicia estadounidense califica de narcotraficante a Quispe, que esgrime el liderazgo del MPCP, de inspiración senderista, como tapadera para la producción de droga.

Por tanto, al conocerse la masacre, enseguida saltaron las suspicacias sobre los oscuros intereses que se esconderían tras el ataque de la narcoguerrilla y cobraron sentido las advertencias de colaboradores de Fujimori que llevaban toda la campaña alertando de un retorno del terrorismo en Perú si gana Castillo, maestro rural que inesperadamente ganó la primera vuelta de abril como candidato de Perú Libre, un partido marxista-leninista.

Castillo se desmarcó del atentado y expresó su “solidaridad” con las familias del “cobarde ataque” y condenó “enérgicamente” la masacre. El candidato, que hace gala de su condición de rondero (miembro de las patrullas campesinas que se enfrentaron a Sendero), prometió que cuando llegue a la presidencia impulsará “la investigación policial para determinar las verdaderas causas de estos atentados”.

En cambio, el fundador y secretario general de Perú Libre, Vladimir Cerrón, mentor de Castillo, apuntó contra Fujimori. “A quien beneficia el crimen, ese es el autor”, tuiteó Cerrón, citando a Séneca.

“No tengamos miedo, lo que busca el terrorismo es detener este proceso electoral”, dijo por su parte Fujimori, sabiendo que su apellido encarna la línea antiterrorista más dura en un país donde los coches bomba y las matanzas aterrorizaron a los peruanos en los ochenta y noventa. Fue su padre quién logró desarticular a Sendero, pero violando los derechos humanos, por lo que cumple 25 años de prisión.

La derechista Keiko Fujimori acorta distancias con el ultraizquierdista 
Pedro Castillo

Tras esa época, la izquierda peruana vivió una travesía del desierto y hasta la sorprendente irrupción de Castillo –ayudado por la crisis política que vive Perú– todo el que oliera a progresismo era fácilmente tachado de terruco (terrorista).

Mientras, el presidente centrista Francisco Sagasti llamó a no usar la matanza políticamente: “Ningún grupo político, de ninguna orientación ni ideología, debería usar esta tragedia con fines políticos”.

Fuente: La Vanguardia https://www.lavanguardia.com/internacional/20210531/7492529/terrucos-peru-campana-terrorismo-sendero-castillo-fujomiri-atentado.html