Una revuelta demócrata impide aprobar la polémica ley electoral de Texas

La Vanguardia

Los republicanos se quedan sin quórum para entorpecer el voto de no blancos y pobres

La historia de Estados Unidos se escribe a menudo, en especial desde la irrupción del trumpismo, con renglones torcidos.

Salvo que se disponga de una bola de cristal y augure con miedo un futuro inminente, resulta difícil de entender el empeño de los republicanos de Texas, con el gobernador Greg Abbott como ariete, por establecer un severo recorte en el derecho al voto.

Los conservadores lo controlan todo. Si en algún sitio ganó bien Donald Trump, ese fue el estado de la estrella solitaria.

Frente a esa iniciativa de limitar el derecho al voto, uno de las propuestas más restrictivas del país, a los demócratas solo les queda el recurso del pataleo. Y a este argumento echaron mano a última hora del domingo cuando abandonaron el hemiciclo de Austín, la capital, para bloquear la aprobación de esa propuesta.

El gobernador Abbott, frustrado por no poder firmar la restrictiva norma, anuncia una sesión legislativa especial

Sucedió poco antes de que se cumpliera el plazo limite, la medianoche, momento en el que concluía el periodo de sesiones legislativas por este año.

El éxodo de los demócratas hizo que no hubiera suficiente quórum en la Cámara Baja –se requieren dos tercios de los 150 miembros, de los que 83 son republicanos, la mayoría– y no se pudiera proceder a la votación.

La victoria puede ser efímera. A la vista de una mesa vacía, sin un documento al que poner su rúbrica, un indignado Abbott, que había planteado este asunto como pieza clave de esta temporada, replicó que convocará una sesión legislativa especial. Aunque no puso fecha para este regreso, esto podría ocurrir incluso a partir de este primero de junio.

El gobernador insistió en que apoya con fuerza este proyecto “prioritario” y que se había quedado “profundamente decepcionado” por el fracaso cosechado por su partido. Si bien los republicanos mantienen la capacidad para su aprobación, el inesperado giro de acontecimientos supone más obstáculos para sus fines.

La súbita revuelta torpedeó la iniciativa conocida como Senado 7, que afecta a las personas de menos ingresos y no blancas, reduce las horas de apertura de urnas, otorga más poder a los observadores y recorta las modalidades de depositar el sufragio en Texas, ya uno de los estados en el que hay una regulación con más trabas para ejercer este derecho.

Los demócratas argumentaron que la propuesta supone, sobre todo, poner más dificultades a los texanos de las minorías, mientras que los republicanos hablaron de “medida sobre la integridad electoral” y salvaguardar las elecciones de las trampas, a pesar de que no se ha detectado ni demostrado fraude alguno en el proceso.

Esta es la mayor protesta de los demócratas contra la labor de los conservadores a escala nacional para imponer leyes restrictivas después de perder la Casa Blanca y el control del Senado. El propio presidente, Joe Biden, emitió el sábado un comunicado en el que calificó de “equivocado y contra Estados Unidos” propiciar este tipo de proyectos. “Debemos hacer que sea más fácil, y no más difícil, que cada votante pueda ejercer su derecho”, subrayó.

La iniciativa pretende reducir las horas de apertura de urnas, dar más poder a los observadores y recortar modalidades de voto

Durante la jornada del domingo se produjeron emotivos discursos en la Cámara. Todo apuntaba a que los republicano se saldrían con la suya. Hubo una votación sobre el procedimiento y la sacaron adelante. Fue entonces cuando los demócratas pusieron en marcha su plan. Los que estaban en el recinto recibieron un mensaje: “Coged vuestras llaves y dejad la Cámara con discreción. No vayáis a la galería y abandonad el edificio”. El mensaje lo envió el legislador Chris Turner.

Pocos antes de las doce de la noche, los demócratas se reunieron en una iglesia. “Habíamos usado todas nuestras herramientas para luchar contra esta propuesta. Esta noche hemos recurrido a la última”, explicó Nicolle Collier. Su colega Chris Turner, motor del asunto, reconoció este lunes que abandonar la Cámara era el único recurso que les quedada. “No teníamos otra alternativa –añadió– que esta decisión extraordinaria para proteger a los votantes y sus derechos”.

Fuente: La Vanguardia