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“Tengo miedo de cruzarme en la calle con mis torturadores”

Para muchos refugiados sirios que huían de la guerra y los abusos contra los derechos humanos, Europa estaba destinada a ser un santuario. Así que fue un shock cuando comenzaron a toparse con sus torturadores mientras estaban de compras o en un café. De hecho, muchos de los que operaron en los famosos centros de interrogatorio del gobierno sirio se esconden a plena vista en ciudades europeas